Friday, 16 August 2013

CAZADORES DE OVNIS

NY TIEMPO RARO 31 MAYO 2013 049

MARCI, EL MARCIANO

Daína Chaviano

http://blog.dainachaviano.com

MUFON
Hay temas que nos preocupan de diferente manera a diferentes personas. Cada cual tiene su arca de obsesiones ―secretas o no― que arrastra a lo largo de la vida. En un solo cofre (como el mío, por ejemplo) pueden convivir asuntos tan diversos como la justicia, el Sasquatch, la cultura celta, la protección de los animales, la libertad de expresión, los círculos de las cosechas, los seres feéricos y la física cuántica. Entre tantos intereses, hay uno que llevo desde una calurosa noche de verano, cuando presencié junto a mis padres, sentada en el portal de mi casa, una luz brillante y de forma ovalada que, sin disminuir un ápice su velocidad ―como haría cualquier vehículo conocido― dio un brusco giro de 45° para desaparecer tras unos árboles.
Todo aquel que haya visto uno de esos OVNIs (Objetos Voladores No Identificados) sabe que su vida nunca vuelve a ser igual después. Algo en la realidad circundante cambia cuando presenciamos un fenómeno que altera y desdice por completo la manera en que percibíamos el mundo. He hablado con personas de todas las edades y profesiones que han sigo testigos de uno de esos avistamientos y todos coinciden en lo mismo: “No he podido quitármelo de la cabeza… Mi vida cambió desde ese momento…”  Son las frases que repiten invariablemente. Y es que observar un OVNI es uno de esos acontecimientos que subvierten por completo el concepto sobre el universo que teníamos hasta ese instante.
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Foto de un OVNI, tomada en Weyauwega, Wisconsin (Febrero, 2003)
Aunque nunca he dejado de investigar ese asunto en solitario desde hace más de tres décadas, valiéndome de mis poco convencionales medios, no fue hasta hace un par de meses que me uní a una conocida institución que se dedica a investigar ese fenómeno con parámetros técnicos muy precisos.
MUFON (siglas de Mutual UFO Network) es una organización sin fines de lucro, fundada en 1969, con una membresía de más de 3.000 miembros que pagan una cuota anual con la que sostienen proyectos de investigación. Cada estado del país tiene su propia sucursal o capítulo dirigido por un director. Además de los miembros de base, con acceso a la revista mensual donde se reseñan y explican en detalle los últimos casos investigados (que no salen en las noticias), existen también los IT (Investigadores de Terreno o Field Investigators) que constituyen la columna vertebral de MUFON. Ellos se ocupan de estudiar cada avistamiento reportado para determinar si tiene una explicación atribuible al hombre o la naturaleza, o si se trata de un evento imposible de explicar según las leyes físicas y humanas conocidas.
Había leído sobre la existencia de esta organización cuando aún vivía en Cuba, pero nunca me pasó por la cabeza que podría acercarme o pertenecer a ella. Decidí asistir a una de sus reuniones, que son abiertas al público, sin saber exactamente qué esperar. Lo primero que noté fue que no existe un público “típico” en esas reuniones. En ellas uno encuentra parejas jóvenes y ancianos retirados, policías en activo y maestros, enfermeras y ex militares, banqueros y marinos, ingenieros y secretarias… Pero todos comparten una cualidad común: han sido testigos de eventos que no pueden explicar. Son personas que buscan respuestas, que necesitan conocer más sobre lo que les quita el sueño y que no se atreven a mencionar en otros sitios por temor a perder sus trabajos. Las reuniones de MUFON son el espacio idóneo para ello.
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Una de las fotos tomadas durante la oleada de ovnis en forma de triángulo que azotó a Bélgica en el invierno de 1989. Miles de personas, entre ellas policías y militares, fueron testigos de los avistamientos.
Contrario a la funesta propaganda promovida por la prensa ―que en muchos casos ha sido más dañina para el fenómeno que el secretismo de los gobiernos, porque no solo lo ridiculiza, sino que casi siempre opta por entrevistar a los “especialistas” y “testigos” menos creíbles―, los miembros de MUFON son profesionales más equilibrados y racionales que muchos de los políticos que hoy dirigen naciones enteras. El director de la Florida, por ejemplo, es graduado de la Universidad de Maryland con una licenciatura en Earth Sciences (Geología, Geografía y Ciencias Naturales) y trabaja como Asesor Ambientalista para las industrias del estado desde hace diez años.
Me bastó con participar en esa primera reunión para darme cuenta de que estaba en el lugar que había estado buscando. Por eso, tras inscribirme en la organización, decidí convertirme en investigadora: una tarea que no es tan fácil como podría pensarse, aunque no imposible. Hay que estudiar un manual de más de 250 páginas sobre temas astronómicos, geofísicos, psicológicos, ambientales y forenses (pues se manejan técnicas de medición y recogida de muestras con protocolos semejantes a los de una investigación criminal), todo ello antes de hacer un examen de 100 preguntas (que debe aprobarse con un puntaje mayor de 80 sobre 100 puntos) y luego pasar por el tamiz de un récord policial limpio.
Una vez cumplidos tales requisitos, bajo la guía del director estatal o de otro investigador con experiencia, comienza el entrenamiento. La materia prima de un IT son los informes que dejan los testigos oculares en el sitio online de MUFON. Cada informe recibe un número específico de caso, antes de ser asignado a uno o más investigadores, en dependencia de su complejidad.
El protocolo que sigue MUFON para reunir datos es puramente científico: entrevistas con los testigos (telefónicas o en persona), recopilación de datos atmosféricos y climáticos en el momento del avistamiento, medición del terreno y toma de muestras (si se trata de un descenso), uso de laboratorios y de especialistas para enviar las pruebas remitidas (fotografías, videos, suelos, etc), en caso de que las hubiera. La base de datos contiene miles de casos que pueden ser cotejados con otros, agrupados según sus características y clasificados para su uso estadístico. No en balde el lema de la organización reza: Doing the Air Force’s Job Since 1969 (Haciendo el trabajo de la Fuerza Aérea desde 1969). Y es que una de las aspiraciones de MUFON es convencer al Congreso y a las agencias del gobierno para que desclasifiquen por completo los documentos militares y de inteligencia relacionados con los ovnis; algo que se ha logrado en parte, pero no del todo. Los gobiernos siguen sin reconocer oficialmente la existencia de un fenómeno que a todas luces parece ocasionado por “alguien” que posee una tecnología que nos supera.
Aunque MUFON ha extendido sus sucursales fuera de Estados Unidos y cuenta con representantes en más de 35 países, la indiferencia de la prensa, el miedo al ridículo, la falta de recursos y la hostilidad de ciertos sectores civiles o supragubernamentales, atentan contra los esfuerzos por llegar al fondo del asunto. Pero la labor de la organización, que va más allá de las fronteras geográficas y políticas, es una muestra de que los ciegos que no quieren ver siempre tropiezan con aquellos que no renuncian a buscar la verdad por mucho que quieran escamoteársela.
El fenómeno ha alcanzado un punto climático que resulta imposible ignorar. Uno de los mayores apoyos a los investigadores ocurrió el 23 de julio de 2008, en una corta entrevista radial que dio el astronauta Edgar Mitchell (piloto de la misión Apollo 14 y sexta persona en caminar sobre la Luna). En ella hizo revelaciones que dejaron atónitos a muchos. Desde entonces, se ha producido una avalancha de declaraciones por parte de científicos, militares y oficiales retirados de diferentes agencias que también han decidido romper el silencio. Aunque la entrevista ya tiene cinco años, todavía hay millones de personas que la desconocen, simplemente porque toda esa prensa que se considera “seria” ha decidido ignorarla. Aquí podrán oírla, con subtítulos en español.


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