Tuesday, 17 July 2018

TESS, EL NUEVO BUSCADOR DE PLANETAS EN EL ESPACIO

TESS, el nuevo buscador de planetas en el espacio.

Ya partió un nuevo satélite dedicado al descubrimiento de exoplanetas. Se espera que encuentre miles de nuevos mundos orbitando estrellas cercanas.
Por Andrés Jordán, Académico del Instituto de Astrofísica de la U. Católica de Chile
Desde el descubrimiento del primer planeta orbitando otra estrella similar al Sol, en 1995, nuestro conocimiento acerca de los mundos en otros sistemas planetarios ha crecido de manera agigantada.
 El último gran hito fue el satélite Kepler, el que ha descubierto miles de nuevos exoplanetas y nos ha permitido inferir que en nuestra galaxia hay más planetas que estrellas. A pesar de su gran éxito, Kepler tiene una limitación fundamental.
 Solo es capaz de mirar regiones relativamente pequeñas en el cielo, un problema ya que no hay demasiadas estrellas cercanas a la Tierra en su mira. Para solucionar esto, es necesario observar regiones más grandes del cielo, una estrategia que será adoptada por un nuevo satélite de la NASA llamado TESS (Transiting Exoplanet Survey Telescope), cuyo lanzamiento es inminente.
El instrumento hará un estudio de todo el cielo, con una gran precisión, midiendo la luz a unas 200 mil estrellas cada 1 minuto, y a varios millones de estrellas cada 30 minutos. Con estas secuencias de mediciones de luz para cada astro, las que los astrónomos llamamos "curvas de luz", buscaremos decrecimientos periódicos que indican que un planeta las está eclipsando. De esta manera TESS nos brindará una nueva camada de exoplanetas, esta vez en estrellas mucho más cercanas.
De estos estudios posteriores, uno de los más interesantes será intentar determinar la composición de las atmósferas de los planetas descubiertos por TESS Andrés Jordán ¿Cuál es la ventaja de tener planetas descubiertos en estrellas cercanas?
No es ciertamente la posibilidad de visitarlos, incluso la estrella más cercana al Sol, a unos cuatro años luz, está muy lejos. Kepler ya nos ha dado una idea de cuántos planetas hay, y el siguiente paso es estudiarlos con más detención.
Queremos saber más de su estructura interna y de sus atmósferas, mediante estudios posteriores con otros telescopios. Pero el problema es que estas observaciones son muy difíciles y están limitadas usualmente por la cantidad de fotones (luz) que podemos captar de las estrellas que albergan a los sistemas planetarios que queremos estudiar. Por eso las estrellas cercanas son tan valiosas: a una luminosidad dada, recibimos más fotones de una estrella si está más cerca –en razón inversa al cuadrado de su distancia a la Tierra–. De estos estudios posteriores, uno de los más interesantes será intentar determinar la composición de las atmósferas de los planetas descubiertos por TESS.
Al eclipsar la estrella, parte de la luz de esta se filtra a través de la atmósfera del exoplaneta, dejando potencialmente sus huellas químicas impresas en esta, ofreciéndonos así una ventana para determinar qué especies químicas se encuentran allí. Y este es precisamente uno de los principales objetivos del siguiente gran telescopio espacial, el sucesor del grandioso Hubble.
El James Webb Space Telescope (JWST) será lanzado al espacio alrededor del 2020 tras décadas de desarrollo y un costo de más de 8 mil millones de dólares. En las últimas dos décadas, hemos avanzado mucho en entender cómo se forman y evolucionan los planetas, usando telescopios en la Tierra y en el espacio, pero aún queda mucho por comprender.
 Las misiones espaciales son especialmente valiosas, ya que permiten más precisión. TESS rastreará todo el cielo en busca de sistemas planetarios en nuestro entorno cercano, los que luego estudiaremos en más detalle con JWST.
Y la aventura no parará ahí porque vienen otras misiones, en particular la europea PLATO, que seguirán buscando nuevos planetas, pero esta vez cada vez más parecidos al nuestro.
Esto nos dará mejores posibilidades de conocer sus propiedades físicas en detalle y seguir avanzando en su estudio, permitiéndonos así progresar en responder una de las grandes preguntas: cómo se formó un planeta con las condiciones adecuadas para que nuestra especie floreciera en él.
Fuente: Emol.com -

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